Saltar al contenido
2024 USS. Todos los Derechos Reservados
Sala de prensa
Artículo de opinión:

El futuro no se hereda, se construye: la decisión que define a un joven de Lima Sur

Por: Carlos Venturo Orbegoso (*)

Compartir

Mientras el mercado laboral peruano cambia más rápido que nunca —con miles de nuevas oportunidades, pero también con miles de jóvenes subempleados—, la pregunta que define el futuro de un joven de Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo, Chorrillos, Lurín o Pachacámac no es qué carrera está de moda, sino qué está haciendo hoy para prepararse.

David Rivera desarmaba juguetes cuando era niño, vivía en Villa El Salvador; hijo de carpinteros, aprendió inglés por su cuenta mientras construía cohetes caseros para ferias escolares. Este año, a sus 19, recibió seis cartas de admisión de universidades de Estados Unidos y, cuando parecía que el sueño se quedaría en el papel por falta de dinero, la Universidad Estatal de Michigan le ofreció una beca completa para estudiar ingeniería aeroespacial. A pocos kilómetros de allí, en San Juan de Miraflores, otro joven, Alan Chamba, empezó lavando platos en un restaurante de Miraflores a los 18 años. Hoy es la mano derecha de uno de los chefs más reconocidos del país, Virgilio Martínez, en el restaurante Central. Ninguno de los dos esperó a que el futuro llegara. Los dos lo empezaron a construir, con lo que tenían, desde donde estaban.

La pregunta que debería incomodar —en el buen sentido— a cualquier joven que hoy termina el colegio, trabaja sin haber podido estudiar, o dejó sus estudios a medias en Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo, Chorrillos, Lurín o Pachacámac es ¿qué estoy haciendo hoy para asegurarme un lugar en el mercado laboral del futuro? Porque el futuro laboral no se espera. Se construye.

El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo proyecta más de 425 000 nuevas oportunidades laborales para 2026, concentradas en agroexportación, servicios, comercio y empleos verdes (MTPE, 2026). Es una cifra alentadora. Pero detrás de ella hay una advertencia; cerca del 80 % de esos nuevos puestos exigirá habilidades digitales y competencias transversales, y decenas de miles pedirán experiencia previa (MTPE, 2026, citado en Gestión). El mercado no solo está creando empleo; está redefiniendo qué tipo de persona puede ocuparlo.

A nivel global, el Foro Económico Mundial confirma la misma tendencia: el pensamiento analítico —la capacidad de interpretar información, anticipar consecuencias y tomar decisiones con criterio— es hoy la competencia más valorada por las empresas, priorizada por siete de cada diez organizaciones (World Economic Forum, 2025). No es casualidad; la inteligencia artificial y la automatización están absorbiendo tareas rutinarias en todos los sectores, desde la contabilidad hasta la logística, obligando a las personas a competir con lo que las máquinas todavía no pueden hacer; juicio, creatividad, empatía y capacidad de adaptación.

Muchos discursos sobre educación se equivocan, presentan a la universidad como una garantía automática de empleo. No lo es, y decir lo contrario sería irresponsable. En Lima Metropolitana, durante el primer trimestre móvil de 2026, alrededor de 621 500 personas con educación superior estaban subempleadas, de las cuales 328 300 tenían formación universitaria (INEI, 2026, citado en La República). Al mismo tiempo, el país no logra cubrir cientos de miles de puestos técnicos cada año (Minedu, citado en La República, 2026). Esa contradicción —profesionales subempleados y vacantes sin cubrir— no se resuelve con más títulos por sí solos; se resuelve con formación pertinente, actualizada y conectada con lo que el mercado realmente necesita.

La evidencia es clara en otro sentido; casi tres de cada cuatro jóvenes peruanos trabajan hoy en la informalidad, y el subempleo explica más de la mitad del empleo juvenil del país (OIT Perú, 2025). No estudiar o estudiar sin información, no es una opción neutral; es quedarse fuera de la conversación sobre el futuro. La ecuación real es otra: formación universitaria, más competencias digitales, más habilidades humanas, más experiencia práctica, más capacidad de adaptación, es lo que amplía —no garantiza, pero sí amplía sustancialmente— las posibilidades de construir una trayectoria profesional sostenible.

El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo ha identificado que las contrataciones de 2026 privilegiarán un perfil híbrido; dominio técnico combinado con habilidades socioemocionales avanzadas, especialmente pensamiento analítico y toma de decisiones (MTPE, 2026). En paralelo, más de 46 000 nuevos puestos requerirán, como mínimo, competencias digitales básicas como navegación digital, trabajo colaborativo en entornos virtuales y manejo de herramientas de productividad (EDO, citado en Diario Correo, 2026). Esto no significa que todo joven deba estudiar ingeniería o programación, significa que, sin importar la carrera —Administración, Enfermería, Gastronomía, Trabajo Social, arquitectura—, la alfabetización digital dejó de ser opcional.

Villa El Salvador nació en 1971 de una toma de terrenos impulsada por familias migrantes que no tenían dónde vivir. Sin apoyo estatal inicial, esas mismas familias construyeron agua, luz y desagüe con sus propias manos, y hoy sostienen uno de los parques industriales más importantes de Lima, con producción de muebles, calzado y textiles (PQS, 2021). San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo, Chorrillos y Lurín comparten esa misma historia de autoconstrucción; comercio, manufactura, gastronomía, transporte y servicios que hoy generan miles de unidades productivas (INEI, citado en Business Empresarial, 2026). Esa no es una historia de carencia. Es una historia de capacidad instalada, de gente que resuelve, que emprende, que no espera.

Lo que ha faltado, con frecuencia, no ha sido talento sino acceso, la distancia física y económica hacia una educación superior universitaria de calidad. Por eso, cuando la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) aprobó, mediante resolución de Consejo Directivo, la creación de una filial de la Universidad Señor de Sipán en San Juan de Miraflores, no se trató solo de un trámite administrativo; se trató de acercar una alternativa universitaria licenciada directamente al corazón de Lima Sur.

Elegir una carrera basándose únicamente en lo que "está de moda", en lo que gana más dinero según un comentario de paso, o en la presión familiar, es uno de los errores más comunes que puede cometer un joven. Una decisión profesional inteligente combina, al menos, diez elementos: vocación genuina, capacidades personales, información real sobre el mercado laboral, calidad institucional verificable, posibilidades económicas concretas, modalidad y accesibilidad, experiencia práctica desde el primer ciclo, empleabilidad, competencias digitales y, sobre todo, la disposición a seguir aprendiendo durante toda la vida profesional. 

La USS cuenta con una oferta orientada a las dinámicas económicas de la zona y del país; Administración, Administración de Negocios Internacionales, Arquitectura, Derecho, Artes & Diseño Gráfico Empresarial, Contabilidad, Enfermería, Psicología, Gastronomía y Gestión Empresarial del Turismo, Ingeniería de Sistemas e Informática, Trabajo Social, Tecnología Médica con Especialidad en Laboratorio Clínico y Anatomía Patológica, Tecnología Médica con Especialidad en Radiología, Tecnología Médica con Especialidad en Terapia Física y Rehabilitación. No es la única alternativa que existe en Lima Sur, ni pretende presentarse como la única con calidad. Es, sí, una alternativa concreta, ubicada donde antes no había una opción cercana.

El talento de Lima Sur no necesita permiso para soñar en grande, necesita oportunidades para construir competencias y las competencias en oportunidades profesionales reales. Que la universidad llegue a tu distrito no es un favor es, apenas, la reparación de una distancia que nunca debió existir. Nadie puede prometerte un empleo. Lo que sí se puede afirmar, con evidencia, es que informarse, prepararse y sostener el esfuerzo amplía las posibilidades reales de construir algo propio. Si estas por terminar el colegio, si trabajas y sueñas con profesionalizarte o si dejaste tus estudios a medias, el primer paso no es decidirlo todo hoy. Es informarte. Conoce las carreras, conversa con tu familia, visita la USS Lima en San Juan de Miraflores y pregunta todo lo que necesites preguntar. 

El futuro no se hereda, se construye. Empieza con una decisión que está en tus manos; prepárate.

(*) Director General de la Universidad Señor de Sipán filial Lima

 

Lima, 1 de septiembre de 2026

AO n.° 017-2026/OCIRP/USS
Oficina de Comunicación Institucional y Relaciones Públicas
Universidad Señor de Sipán

 

 

Más noticias